martes, 18 de agosto de 2009

André Gide, "Los alimentos terrestres".

 
 
Gide, André, Los alimentos terrestres (1897), Buenos Aires, Losada, 1953. Traducción de Luis Echávarri.
  

Algunos fragmentos del libro
 
“Que la importancia esté en tu mirada, no en la cosa contemplada.”

“(...) cada deseo me ha enriquecido más que la posesión siempre falsa del objeto mismo de mi deseo. (...)”

“(No puedo escribir hoy porque una rueda da vueltas en el hórreo. La vi ayer, batía colza. La cáscara volaba; el grano caía al suelo. El polvo sofocaba. Una mujer daba vueltas a la muela. Dos apuestos muchachos, con los pies desnudos, recogían el grano.
Lloro porque no tengo más nada que decir.
 
Sé que no se comienza a escribir cuando no se tiene más que decir que eso. Pero, no obstante, he escrito y seguiré escribiendo otras cosas sobre el mismo tema.)”

“Hay extrañas posibilidades en cada hombre. El presente estaría lleno con todos los porvenires si el pasado no proyectase ya en él una historia. Pero ¡ay! un pasado único propone un único porvenir, lo proyecta ante nosotros, como un puente infinito en el espacio.”

“No se está seguro de no hacer nunca sino lo que se es incapaz de comprender. Comprender es sentirse capaz de hacer. Asumir la mayor cantidad posible de humanidad: ésa es la buena fórmula.”

“Fiebres de los días pasados: erais para mi carne un desgaste mortal; ¡pero cómo se agota el alma cuando nada la distrae de Dios!”

“¡Ah!, rehacer para mis ojos una visión nueva, lavarlos de la suciedad delos libros, hacerlos más semejantes al azul que contemplan –ahora completamente aclarado por las recientes lluvias... ”

“Natanael, que cada espera, en ti, no sea ni siquiera un deseo, sino sencillamente una disposición para la acogida. Espera todo lo que viene a ti; pero no desees sino lo que viene a ti. No desees sino lo que tienes. Comprende que en cada instante del día puedes poseer a Dios en su totalidad. Que tu deseo sea de amor, y que tu posesión sea amorosa. ¿Pues qué es un deseo que no es eficaz?"

“¡Cómo, Natanael, posees a Dios y no te habías dado cuenta de ello! Poseer a Dios es verlo; pero no se le mira.”

“Que tu visión sea nueva en todos los instantes.
El sabio es el que se asombra de todo. ”

“¡Alimentos!

¡Cuento con vosotros, alimentos!
Mi hambre no se calmará a mitad de camino;
no se saciará sino satisfecha;
las reprensiones nada conseguirán
y con las privaciones sólo he conseguido alimentar a mi alma.”

“Si lo que comes no te embriaga es que no tenías hambre.
A cada acción perfecta acompaña la voluptuosidad.”

“No me gusta que me digáis: ven, te he preparado tal goce; no me gustan sino los goces del azar, y los que mi voz hace brotar de la roca; fluirán así para nosotros, nuevos y fuertes, como fluyen del lagar los vinos nuevos.”

“Luego escribí: no debo la salvación de mi carne sino al irremediable envenenamiento de mi alma. Después ya no comprendí en absoluto lo que había querido decir con eso.
Natanael, no creo ya en el pecado.”

“Natanael, la desdicha de cada uno proviene de que es siempre cada uno quien mira y subordina a sí mismo lo que ve. No es por nosotros, sino por ella [por la mirada], por lo que cada cosa es importante. Que tu ojo sea la cosa mirada."

“Natanael, hay en el sueño admirables preparativos; hay admirables despertares; pero no hay sueños admirables, y a mí no me gusta el sueño sino en tanto que lo creo realidad. Pues el sueño más bello no vale el momento del despertar.”

“Salgo por la mañana, me paseo; no miro nada y veo todo; una sinfonía maravillosa se forma y se organiza en mí con sensaciones desoídas. La hora pasa; mi emoción se entibia, como la marcha del sol menos vertical se hace más lenta. Luego elijo, ser o cosa, de qué enamorarme –pero lo quiero moviente, pues mi emoción deja de vivir tan pronto como se fija. Entonces me parece, en cada instante nuevo, no haber visto nada, no haber saboreado nada todavía. Me pierdo en una persecución desordenada de las cosas que huyen.”
  

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