viernes, 18 de septiembre de 2009

William Blake, "Una visión memorable".

William Blake nació en Londres en 1757 y murió en la misma ciudad en 1827. Jaime Rest ha señalado que en Blake convergen la imaginación espontánea del siglo XVIII y la innovación romántica. Jorge Luis Borges escribió en un prólogo: “(...) Cristo enseñó que el hombre se salva por la fe y por la ética; Swedenborg agregó la inteligencia; Blake nos impone tres caminos de salvación: el moral, el intelectual y el estético. Afirmó que el tercero había sido el predicado por Cristo, ya que cada parábola es un poema. (...) La belleza para Blake corresponde al instante en que se encuentran el lector y la obra y es una suerte de unión mística. (...)”
 
   
Una visión memorable 

Blake, William, “Las bodas del cielo y el infierno”, Poesía completa, Bs. As., Hyspamérica, Biblioteca personal Jorge Luis Borges, 1986. Traducción de Pablo Mañe.


   Estaba yo en una imprenta del infierno cuando vi el modo mediante el cual se transmite el conocimiento de generación en generación.
   En la primera cámara se hallaba un hombre dragón. Limpiaba la basura acumulada ante la entrada de una caverna. Dentro, cierto número de dragones excavaban la gruta.
   En la segunda cámara había una víbora. Envolvía la roca y la caverna y otras la engalanaban con oro, plata y piedras preciosas.
   En la tercera se veía un águila con alas y plumas de aire. Por su causa, el interior de la cueva era infinito. En su torno, muchas águilas semejantes a hombres, construían palacios en los inmensos acantilados.
   En la cuarta cámara se percibían leones de llameante fuego que, muy airados, transformaban a los metales en fluidos vivos.
   En la quinta, unas formas innominadas lanzaban los metales al espacio.
   Allí las percibían los hombres que ocupaban la sexta cámara, asumían forma de libros y eran dispuestos en bibliotecas.
  Los gigantes que dieron a este mundo su existencia sensorial y que ahora parecen vivir encadenados en él son en realidad las causas de su vida y las fuentes de toda actividad; pero las cadenas son la astucia de las mentes astutas y mansas con poderes para resistir la energía, de acuerdo con el proverbio que dice: el débil de coraje es fuerte en la artimaña.
   De este modo, parte del ser es lo prolífico y la otra lo que devora. Al devorador le parece que el productor está encadenado. Sin embargo no es así: éste sólo toma porciones de existencia y se imagina que toma el todo.
  Pero el prolífico dejaría de serlo si el devorador, como mar, recibiera el exceso de sus delicias.
   Algunos se preguntarán: ¿no será Dios solamente el prolífico? Respondo que Dios sólo actúa y es en los seres existentes o los hombres.
   Estas dos clases de hombres están siempre en la tierra y tendrían que ser enemigos.
  Quienquiera que procure reconciliarlos buscará destruir la existencia.
  La religión es un esfuerzo de reconciliar a ambos.
   
Nota: ¡Jesucristo no quería unirlos, sino separarlos, como se prueba en la parábola de las ovejas y las cabras! Dijo: no he venido a traer la paz, sino una espada. (1)
   
El Mesías, o Satanás o el Tentador se consideraban antes alguno de los antediluvianos que son nuestras energías.
  
(1) Evangelio según San Mateo.
  

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