miércoles, 27 de julio de 2011

Roland Barthes

Barthes, Roland, Fragmentos de un discurso amoroso (1977), Buenos Aires, Siglo Veintiuno, 2008. Traducción de Eduardo Molina.

Lo intratable

Afirmación: Contra viento y marea, el sujeto afirma el amor como un valor.

1. A despecho de las dificultades de mi historia, a pesar de las desazones, de las dudas, de las desesperaciones, a pesar de las ganas de salir de ella, no ceso de afirmar en mí mismo el amor como un valor. Todos los argumentos que los sistemas más diversos emplean para desmitificar, limitar, desdibujar, en suma despreciar el amor, yo los escucho, pero me obstino: “Lo sé perfectamente, pero a pesar de todo…”. Remito las devaluaciones del amor a una suerte de moral oscurantista, a un realismo-farsa, contra los cuales levanto lo real del valor: opongo a todo “lo que no va” en el amor, la afirmación de lo que en él vale. Esta testarudez es la protesta de amor: bajo el coro de las “buenas razones” para amar de otro modo, para amar mejor, para amar sin estar enamorado, etc., se hace oír una voz terca que dura un poco más de tiempo: la voz de lo intratable amoroso.

El mundo somete toda empresa a una alternativa: la del éxito o el fracaso, la de la victoria o la derrota. Protesto desde otra lógica: soy a la vez y contradictoriamente feliz e infeliz: “triunfar” o “fracasar” no tienen para mí más que sentidos contingentes, pasajeros (lo que no impide que mis penas y mis deseos sean violentos); lo que me anima, sorda y obstinadamente, no es táctico: acepto y afirmo, desde fuera de lo verdadero y de lo falso, desde fuera de lo exitoso y de lo fracasado; estoy exento de toda finalidad, vivo de acuerdo con el azar (lo prueba que las figuras de mi discurso me vienen como golpes de dados). Enfrentado a la aventura (lo que me ocurre), no salgo de ella ni vencedor ni vacilo: soy trágico. (Se me dice: ese tipo de amor no es viable.  Pero ¿cómo evaluar la viabilidad? ¿Por qué lo que es viable es un Bien? ¿Por qué durar es mejor que arder?)

martes, 12 de julio de 2011

Eve Arnold

El A B C de la fotografía, New York, Phaidon, 2010.



“Una mano extendida da los últimos toques al peinado de la estrella, mientras ésta se vuelve a mirar a la cámara como buscando tranquilidad. En 1960 el estrellato comenzaba a considerarse un artificio y una afrenta a la personalidad. Marilyn Monroe era juzgada por aquellas fechas como una víctima de aquel sistema y a la vez como su máximo exponente. En 1962 la actriz protestó: ´No me considero una especie de mercancía, pero estoy segura de que mucha gente no ve otra cosa en mí. (…) Eso es lo que me molesta: una sex symbol se convierte en objeto. No soporto ser un objeto.´A los fotógrafos, incluidos Irving Penn, Richard Avedon y la propia Eve Arnold, les fascinaba ese proceso de transformación en objeto. Arnold se había preparado precisamente para un encuentro como éste a principios de decenio de 1950, cuando hizo fotografías en los bares y en los centros de trabajo de Nueva York entre noctámbulos y otros personajes de ambigua presencia. Alumna del influyente Alexéi Brodovitch en Nueva York en 1948, se incorporó a Magnum Photos en 1957”.

miércoles, 6 de julio de 2011

Lectura de Microficciones en San Telmo


El próximo 21 de julio se celebrará la sexta edición del ciclo de lectura de microficciones La Orden de la Brillante Brevedad (OBB). El evento contará con la presencia de los reconocidos escritores Jorge Accame, Eugenio Mandrini, Jorge Ariel Madrazo y Gloria Pampillo.
La cita es en la librería La Libre (Bolívar 646, Ciudad Autónoma de Buenos Aires), a las 19:30hs, con entrada libre y gratuita. Al finalizar se realizará un sorteo de libros de Macedonia Ediciones.
La OBB se creó en el año 2009 con el objeto de generar un espacio de intercambio entre escritores y lectores, relevar el estado actual de la microficción, promover el género y a sus autores, e instalarlo en la escena cultural local. Lo coordinan los escritores Sandra Bianchi y Fabián Vique, con la colaboración de Mónica Pano y Juan Romagnoli.
Más información en: http://ordenbb.wordpress.com



miércoles, 29 de junio de 2011

Villard De Honnecourt

Villard De Honnecourt nació en Francia, en 1225 y murió en ese país hacia el año 1250. Pasó la mayor parte de su vida viajando por Rheims, Chartres, Laon, Meaux y Lausana. En 1245 llegó a Hungría, quizá en busca de trabajo. Durante este periplo se dedicó a escribir un cuaderno de viajes (actualmente en la Biblioteca Nacional de Francia y aquí ), que incluye bocetos de la arquitectura de su época, anotaciones sobre dispositivos mecánicos, sugerencias para el dibujo de figuras humanas y animales.

martes, 28 de junio de 2011

Gustav Weil

Weil, Gustav, “Historia de los dos que soñaron”, Antología de literatura fantástica (1940), Buenos Aires, Sudamericana, 1998.


Gustav Weil, orientalista alemán, nacido en Salzburgo, en 1808; muerto en Friburgo, en 1889. Tradujo al alemán los Collares de oro, de Samachari, y Las Mil y Una Noches. Publicó una biografía de Mahoma, una introducción al Corán y una historia de los pueblos islámicos.

Gustav Weil. Geschichte des Abbassidenchalifats in Aegypten (1860 –62)



Historia de los dos que soñaron

Cuentan los hombres dignos de fe (pero solo Alá es omnisciente y poderoso y misericordioso y no duerme) que hubo en El Cairo un hombre poseedor de riquezas, pero tan magnánimo y liberal que todas las perdió, menos la casa de su padre, y que se vio forzado a trabajar para ganarse el pan. Trabajó tanto que el sueño lo rindió debajo de una higuera de su jardín y vio en el sueño a un desconocido que le dijo:

-Tu fortuna está en Persia, en Isfaján; vete a buscarla. A la madrugada siguiente se despertó y emprendió el largo viaje y afrontó los peligros de los desiertos, de los idólatras, de los ríos, de las fieras y de los hombres. Llegó al fin a Isfaján, pero en el recinto de esa ciudad lo sorprendió la noche y se tendió a dormir en el patio de una mezquita. Había, junto a la mezquita, una casa y por el decreto de Dios Todopoderoso una pandilla de ladrones atravesó la mezquita y se metió en la casa, y las personas que dormían se despertaron y pidieron socorro. Los vecinos también gritaron, hasta que el capitán de los serenos de aquel distrito acudió con sus hombres y los bandoleros huyeron por la azotea. El capitán hizo registrar la mezquita y en ella dieron con el hombre de El Cairo y lo llevaron a la cárcel. El juez lo hizo comparecer y le dijo:

-¿Quién eres y cuál es tu patria?

El hombre declaró:

-Soy de la ciudad famosa de El Cairo y mi nombre es Yacub El Magrebí.

El juez le preguntó:

-¿Qué te trajo a Persia?

El hombre optó por la verdad y le dijo:

-Un hombre me ordenó en un sueño que viviera a Isfaján, porque ahí estaba mi fortuna. Ya estoy en Isfaján y veo que la fortuna que me prometió ha de ser esta cárcel.

El juez echó a reír.

-Hombre desatinado –le dijo-. tres veces he soñado con una casa en la ciudad de El Cairo, en cuyo fondo hay un jardín y en el jardín, un reloj de sol y después del reloj de sol, una higuera, y bajo la higuera un tesoro. No he dado el menor crédito a esa mentira. Tú, sin embargo, has errado de ciudad en ciudad, bajo la sola fe de tu sueño. Que no vuelva a verte en Isfaján. Toma estas monedas y vete.

El hombre las tomó y regresó a la patria. Debajo de la higuera de su casa (que era la del sueño del juez) desenterró el tesoro. Así Dios le dio bendición y lo recompensó y exaltó. Dios es el Generoso, el Oculto.